miércoles, 8 de junio de 2011

Producción

Productores teatrales

Por Andrea Hanna. Colaboró: Mónica Berman

En este número de Funámbulos y promediando el año 2010, nos preguntamos respecto del recorrido que tuvo, en estos diez años, el rol del productor teatral. Si hablamos de productor, la figura que en general aparece está asociada a aquel que financia, bien identificado en el teatro llamado comercial o empresarial. Sin embargo, en el teatro independiente el rol del productor combina una serie de tareas que antes llevaban a cabo los colectivos teatrales.

El nuevo siglo comienza y con él aparece tímidamente la figura del productor ejecutivo en la escena independiente. El productor ejecutivo, entonces, sería el encargado de organizar las tareas que, en estrecho vínculo con el director, se establecen como necesarias para que el espectáculo suba a escena y, en este sentido, pareciera que su figura se ha ido afianzando e instalando fuertemente en los últimos años.

Pero, empecemos por el principio y definamos qué es la producción. Gustavo Schraier, productor y docente de la especialidad (ver nota aparte) define a la producción como un proceso que propenderá a la concreción o materialización de una idea en una obra, en un espectáculo o en un producto escénico, a ser presentado ante un público específico y durante un tiempo determinado.

Ahora bien: qué piensan y cómo ven la tarea del productor aquellos que cotidianamente la ejercen, si consideran importante la formación, cómo llegaron a ser productores, cuáles son las características que debe tener un productor, si hay diferencias entre producir un espacio o un espectáculo, si pueden delimitarse con claridad sus actividades, qué diferencias encuentran en la actividad del productor antes, ahora y a futuro. Quisimos recabar la opinión de productores con distintos recorridos para construir un abanico lo más amplio posible. Por ello conversamos con Paula Travnik y Gabriel Cabrera de Elkafka espacio teatral; Luciana Zylberberg, Andrea Feiguin y Leticia Hernando, agentes de prensa y productoras teatral; Cristian Scotton, actual productor ejecutivo de Ciudad Cultural Konex; Daniel Kogan, productor ejecutivo.

Paula Travnik y Gabriel Peralta. El lugar del productor es hoy muy diferente al que tenía diez años atrás. Tanto en las cooperativas como en los proyectos individuales se ha vuelto un personaje cada vez más presente. El productor hoy es quien debe tener una mirada del proyecto desde afuera, debe ser capaz de observar la totalidad y considerarlo como objeto más allá de lo involucrado que esté con el mismo, ya que no somos extraños al proyecto, o tratamos de no serlo. En la práctica nos ocupamos de optimizar los recursos con los que se cuenta, armar un presupuesto, presentar el proyecto para subsidios, coordinar el equipo artístico, buscar la sala para las funciones, presentar la cooperativa en la Asociación Argentina de Actores, controlar los bordereaux, etc. Y debemos hacer todo esto sin afectar lo artístico. En tal sentido creemos que el productor debe tener el poder de trabajar para el proyecto y no para el director o los actores. En el caso particular nuestro, al trabajar en el Elkafka desde hace siete años, formamos parte de una cooperativa de trabajo. Somos los encargados de la producción de la sala como proyecto en sí mismo, y en donde tenemos que delinear en equipo estrategias de prensa, de producción, líneas estéticas, comunicación con el público, etc. Para poder hacer todo eso uno necesita herramientas que le permitan desempeñarse bien; y por ello el productor necesita actualizarse, como en todas las profesiones, de manera constante. Creemos que la experiencia a lo largo de los años nos dio la posibilidad de crecer profesionalmente y tener nuestros propios criterios. Nosotros hicimos el primer taller de producción teatral con Gustavo Schraier en el año 2000 en el Centro Cultural Ricardo Rojas, luego realizamos diferentes talleres y seminarios de gestión y de formación.

Y desde ese momento el productor se volvió una figura importante en las producciones. Antes de todo eso, las tareas de la producción la hacían los actores, los directores. Hoy eso cambió. Hoy todas las producciones quieren contar con un productor que maneje con solvencia y económicamente todo eso que a veces al artista le cuesta manejar.

Luciana Zylberberg: Personalmente creo que el rol del productor en el teatro alternativo se va asentando lentamente aunque persisten confusiones y expectativas desmedidas sobre las funciones o el para qué sirve un productor. En el teatro comercial es claramente otro cantar. Las construcciones que se hacen sobre la figura del productor ejecutivo en el imaginario colectivo son múltiples: en general el productor de proyectos comerciales está asociado con el inversor, “el que pone la plata”. En el circuito alternativo no hay definiciones claras aún pero entiendo que se está ganando un lugar en los últimos años. Comenzó a sentirse la necesidad de que alguien se encargue de algunas cuestiones que suelen asociarse con tareas de gestión que, erróneamente, se visualizan como inconexas en relación con lo artístico. En los proyectos que realizan grupos conformados como cooperativas, el rol muchas veces es cubierto o desarrollado (voluntaria o inconscientemente) por una o más personas. La producción se hace siempre, aun si no existe una persona que asuma el rol claramente. Ése es un error frecuente: el de pensar que si no hay quien llene este rubro en la ficha técnica es porque no existe como tal. Siempre hay producción. Porque el productor es quien desarrolla un proyecto supervisando todo el proceso, haciéndose cargo de prácticas vinculadas con la administración, la financiación, lo técnico, la gestión pero también con lo artístico. Me gusta pensar que acompaña en paralelo complementando la creación artística con todo aquello que la enriquece y hace posible. Para ello uno debe tener una formación amplia puesto que tenés que manejarte con diferentes oficios, con los que tenés que dialogar y a los que tenés que entender y ayudarlos a que entiendan también tu rol dentro del proyecto. Porque si bien se mueve en un terreno de gestión, el productor también tiene, o debería, un criterio artístico. De hecho yo no acepto un trabajo si no tengo participación en la artística. Armar carpetas para subsidios solamente me resulta aburridísimo. Y hay en tal sentido importantes confusiones por parte de la compañía, porque habitualmente piensan que uno debe resolver exitosamente aquello que se requiere. Pero la gestión de subsidios, por ejemplo, no es una tarea que dependa sólo del productor: en primer lugar, creo que la experiencia y cierto criterio que pueden tener quienes han hecho varias producciones hace la diferencia a la hora de armar una carpeta, pero luego (¡y como casi todo en la vida!) no depende sólo de uno pues del otro lado hay un comité que evalúa, que tiene que adaptarse a los límites que le impone una partida presupuestaria no tan generosa, a la enorme cantidad de pedidos que reciben (al menos aquí en Buenos Aires). Con la prensa pasa algo similar. Yo creo que no es serio prometer resultados, lo que sí se puede hacer es comprometerse a trabajar para lograrlos. Pero por suerte en los últimos años ha ido floreciendo el rol del productor y cada vez es más claro para los artistas cuál es su rol, y eso ha permitido cierta profesionalización.

Cristian Scotton: Es un lugar que se ha ido expandiendo en el terreno del teatro independiente, y es la figura que se ocupa de la resolución de todos los conflictos que no tienen que ver con lo artístico, es decir: organización de ensayos, planificación de trabajo, subsidios, vínculo con proveedores, manejo de ingresos y en algunos casos, sponsors o canjes. Creo que la figura de productor disminuye de responsabilidades al director y/o a toda la cooperativa para que puedan desempeñar una mejor tarea artística, y hasta, en el mejor de los casos, ayudarlos a ganar algo de dinero. Creo que un buen productor es una persona con las capacidades organizativas necesarias para concretar y llevar a la realidad un espectáculo. En mi caso personal, al trabajar para la Konex tengo que también tener hacer tareas que en la realización de un espectáculo no incumben, vinculados a la realidad edilicia del espacio y las complicaciones que éste pueda conllevar. De hecho yo me he desempeñado más en la producción de espacios que en la producción de espectáculos. En cuanto a espacios, mis tareas están vinculadas a la coordinación y comunicación entre las diferentes áreas que se cruzan en un teatro, al momento de realizar las puestas de los diferentes espectáculos (artística, técnica, operaciones, etc.). También en mis tareas incluyo la ejecución de las decisiones tomadas por la gerencia de la sala y la resolución de conflictos con el público durante las funciones. Por eso uno de los atributos máximos de un productor es, más que uno formación específica, tener capacidad organizativa. Buen humor. Mucha flexibilidad. Ya sea para producir en un espacio, donde se cruzan compañías, proveedores, personal de boletería, limpieza, etc., como para producir espectáculos independientes donde nadie está ganando un sueldo por hacerlo y es tan importante que no se pierda el placer por hacerlo. Porque nuestro trabajo no es solamente hacer carpetas. Más de una vez nos encontramos conteniendo emocionalmente a un actor para que no se baje de un proyecto. Para mí el mayor problema que hay todavía con el rol del productor es cual es el límite con lo artístico, hasta dónde puede y hasta donde no.

Leticia Hernando: Los productores hoy ocupan un lugar fundamental en el teatro. Hay muchas obras y quizá no tantos espacios con corriente de público, ni tanto público, ni tantos medios que difundan la actividad… Y es fundamental la figura del productor para pensar en estrategias de manera continua, para lograr llevar a escena el espectáculo (con la mayor calidad estética y el menor presupuesto) y luego mantenerlo en cartel el mayor tiempo que se pueda con la mayor cantidad de público posible, porque no se trata únicamente de llegar al estreno. Es por eso que siempre que acepto un trabajo lo hago cuando estoy convencida del proyecto, coincidir con el discurso y el objetivo ideológico que se plantea. En lo que hace a la formación de un productor, creo que es importante pero lo que verdaderamente lo forma es la práctica. El teatro es un ambiente muy particular, hay que saber “tratar” con los actores, directores, técnicos, dueños de sala, periodistas y creo que esas cosas no se pueden enseñar, hay que vivirlas y ser “abierto” como para poder “tomarlas”… Yo tengo formación desde muy joven en diferentes ramas del arte: cine, escenografía, actuación y dirección. Y en los muchos años que trabajé como asistente de dirección, sin saberlo, me ocupaba también de la producción de los espectáculos. También trabajé en una boletería y aprendí mucho sobre el público que va al teatro. Un productor en realidad es un buen estratega. También es necesario ser organizado y responsable, saber negociar, inspirar confianza y saber que cuando las cosas salen bien, seguramente “fue gracias al elenco y al director” y cuando algo sale mal “seguramente es culpa del productor”, hay que confiar mucho en uno mismo, como para no sentirse “poca cosa” ante la falta de reconocimiento.

Daniel Kogan: Yo creo que es un rol muy importante puesto que es el facilitador de la tarea artística. Porque una obra tiene claramente tres aspectos: el artístico, el administrativo y el técnico. El productor es quien hace que esas tres partes se coordinen de manera fluida y casi orgánica. Es por ello que un productor debería tener una formación múltiple, tanto en lo artístico como en lo más burocrático. Yo he tomado cursos y tomo de forma permanente como actor, como productor y también como espectador, puesto que considero que es fundamental aprender a ver para poder orientar el proyecto. En un futuro será imperioso, dada la cantidad de espectáculos y de salas, estudiar la factibilidad de los espectáculos, y eso que puede sonar mal en realidad es el resultado de la profesionalización que estamos viviendo en los últimos años. En lo que hace puntualmente a las tareas son múltiples y complejas: desde el seguimiento de los derechos de autor, hasta la administración del bordereaux. La confusión habitual pasa por el rol del productor en cuanto al aporte de dinero. Generalmente se entiende que es él quien “banca” todo, aunque muchas veces el aporte de dinero depende del sistema de producción elegido: cooperativa, comercial, o formas intermedias.

Andrea Feiguin: Es muy variado su lugar y depende de qué tipo de producción realice. Hay muchos productores que forman parte de las cooperativas cuando el espectáculo tiene un bajo presupuesto o es más independiente. Hay artistas y compañías que trabajan con un productor como inversión con visión de futuro en su carrera. Personalmente realizo distintos tipos de trabajos de producción, pero básicamente me interesan las propuestas donde mi trabajo es un desafío constante. Compañías con proyectos sociales, producciones en las que pueda aprender y redescubrir el trabajo. En buena medida considero que el trabajo de producción se basa en tener sentido común e ímpetu laboral. Con estas dos condiciones y un buen camino andado en el ambiente es la mejor escuela. Yo fui aprendiendo a medida que hacía. Tengo una formación empresarial como secretaria por un lado, una formación actoral importante por otro y muchas inquietudes que fui desarrollando en estos años, hasta que finalmente se cumplió lo que hace más de 12 años me dijo Eugenio Barba: que tenía que hacer prensa y producción... Y no fue un mal momento para tomar la decisión, puesto que ahora los elencos ya no quieren hacer las tareas de producción y prefieren que las haga alguien que tiene ese talento, esa capacidad y de ese modo optimizar la energía.