miércoles, 8 de junio de 2011

Los nuevos críticos

Por Gabriel Peralta

Paréntesis en comienzo de nota: dejo afuera de las consideraciones que vendrán a los medios de investigación o reflexión teatral, aquí se habla pura y exclusivamente de crítica de obras de teatro. Continúo.

¿Hubo en la última década 2000-2010, una nueva camada de críticos? A mi modo de ver sí hubo, y no una camada sino un aluvión de nuevos críticos. ¿Pero dónde están, dónde escriben?

Si usted me dice si hubo un gran recambio de nombres en los medios de papel –diarios, revistas (de actualidad no dedicadas específicamente al teatro)–, de radio o TV –aire o cable–, no hubo. Pero ahora criticar teatro no sólo pasa por los medios que hace diez años eran los tradicionales, ahora está lo que llamamos “el soporte” web. Y ahí sí, mediante páginas (pocas) y blogs (muchos) ha dado a conocer su mirada crítica muchísima gente.

Porque, seamos francos, el espacio de la crítica teatral en los medios tradicionales va perdiendo día a día centrimetraje o minutos de aire, y los pocos que quedan luchan a brazo partido por no perder lo poco que se tiene (La Nación, sSuplemento Radar de Página/12, revista Veintitrés, revista Noticias, diario Perfil los domingos, dos programas de radio en emisoras barriales, dos programas –uno en radio, otro en TV abierta– que se ocupan de la cultural en general y le dan un espacio bastante generoso al teatro). Segundo paréntesis: este artículo no se ocupa ni de reportajes pre-pos estreno, ni de notas referentes a la actividad teatral, ni agendas, aquí se habla pura y exclusivamente de crítica de obras teatro.

Entonces, ante la mucha oferta –cada vez son más y más los egresados de Ciencias de la Comunicación, ya sea del ámbito universitario como de escuelas privadas– y los pocos canales a través de los cuales puedan dar a conocer su saber, los nuevos críticos –alguna vez alguien debería preguntarse de dónde proviene, si proviene de algún lado, la vocación de ser crítico y encima elegirla como forma de ganarse la vida– encuentran en Internet un medio ideal para hacerlo.

Es sencillo: no hace falta mucha sapiencia para construir un blog, ya que en los mismos espacios en que se ofrecen están las instrucciones para hacerlo, y a medida que va pasando el tiempo esos blogs se van sofisticando cada vez más hasta llegar a competir en diseño con las páginas. Claro, depende del gusto y la imaginación de los dueños de esos blogs. Entonces cualquier persona con un mínimo de conocimientos acerca del soporte y muchas ganas de opinar encuentra en el blog una salida más que satisfactoria. Pero hay un escollo con el que siempre se topan estos medios, que es el de su legitimación en ante el medio que ausculta.¿Y de qué se trata esa legitimación? Primero, de una verdad de Perogrullo: para criticar teatro tiene que ver teatro. Pero, ¿cualquier persona que quiera cubrir la actividad teatral tiene suficientes recursos económicos para ver todo lo que ofrece la cartelera? La respuesta es lisa y llanamente no. ¿Entonces cómo hace? Indudablemente tienen que recurrir a sus contactos (amigos directores, actores, diseñadores, productores o boleteros) para ingresar a la sala, o llamar (sí, llamar ellos) a los agentes de prensa para que les otorguen la tan ansiada “acreditación”. Y es aquí en donde el “blogero” tiene una real conciencia de la importancia y de la ubicación de su blog en el mundo de la crítica: cuando ve que le otorgan acreditaciones sin dilaciones, el blogero siente que el suyo es un medio leído y respetado; pero cuando se entra en dilaciones, se percibe que la cosas no andan muy bien. Tercer paréntesis: esta situación algunas veces puede traer confusiones, muchos agentes de prensa me han comentado que a veces acreditan blogs porque es tanta la presión de los elencos para que vaya algún medio, que terminan haciéndolo para engrosar el listado de prensa. Sigo. He ahí un primer indicio de la legitimación del blog y de quien/es lo hacen. El segundo indicio es su ubicación en la cartelera de salas (esto vale también para las páginas web, de las que me ocuparé más adelante). Si una crítica de un blog o un sitio es colocada en la cartelera y subsiste luego de que aparezca la de los medios masivos, es porque a ese blog o se lo considera de importancia. Porque si no (sobre todo si la cartelera es pequeña) es reemplazada por las críticas de los medios “totalmente legitimados”. Entonces, como verán, mediante los blogs ha surgido una gran cantidad de críticos que, a decir verdad, tienen una febril y ardua actividad, no sólo para escribir sino para ubicarse en el medio.

Las páginas web se adentran en caminos más complejos, ya que se necesitan otros componentes y otros costos (un diseñador por ejemplo) para mantenerla on line. Y eso es un contrapeso más (sumado al de la instalación y legitimación que tiene el cien por ciento de afinidad con un blog) para su permanencia. Pero hay que decir que en estos sitios también hay una gran cantidad de críticos “dándole duro” a su tarea.

Como se podrá observar, la poca renovación de la grilla de los medios “legitimados y establecidos” no es un impedimento para que aparezcan nuevos críticos.

Ahora bien, ¿para qué tanto esfuerzo de los sitieros o bloggeros por mantener su espacio? (Porque hay que decirlo: estos medios no legitimados tienen que pasar hasta por momentos de humillación o desconsideración para poder ver obras, inclusive para asistir a festivales internacionales). ¿Para que empeñar tanto tiempo (blog), tiempo y dinero (sitios)? Preguntándole a la mayoría de ellos hay dos motivos: 1) la imperiosa necesidad de expresar su “opinión” (la opinología en este país es otro ítem para ser analizado con profundidad: ¿la opinión es crítica?); 2) ¡¡¡ la esperanza, dada su permanencia y visibilidad, de ser contratado por algún sitio legitimado!!!

Ahora bien, es conocida la imposibilidad del mundo teatral (en cualquiera de sus estratos) de hacer contacto con la realidad (el término burbuja es lo más acertado que se me ocurre), y eso no escapa a quienes se ocupan de crítica teatral. Porque si se otea un poco el panorama se verá que en el diario La Nación sólo hay cinco críticos estables (incluyo el crítico en infantiles), el resto son colaboradores; en el diario Clarín sólo hay tres estables y el resto, también colaboradores; en Página/12 hay dos estables; en Perfil, dos estables; en las revistas o suplementos que tienen un lugar fijo que se ocupa de crítica de teatro (Noticias, Veintitrés, Rolling Stones, Inrockruptibles, Llegas, MutisxelForo Ñ, ADN, Radar) hay un staff con escasos cambios y acuden también a colaboradores. Como se verá, la posibilidad de que algún medio legitimado acuda a ese “semillero” virtual es casi nula. Y si a esto se le suma que los críticos que hace años trabajan en los medios mantienen su mirada y lucidez crítica intacta (¡¡¡gracias a Dios!!!), conseguir trabajo de crítico en algún medio masivo se vuelve improbable.

Entonces esa pregunta sobre si hay o no nuevo críticos habría que cambiarla por éstas: ¿tienen poder de visibilidad los nuevos críticos?, ¿hay un público que acude a los nuevos medios para cotejar o formarse opinión sobre una obra?, ¿el medio teatral –actores, directores, diseñadores, etc.– le otorgan su atención?, ¿no será hora que los críticos empecemos a pensar no sólo en obras de teatro sino en la pauperización de la profesión?

Y esto nos lleva a los pocos espacios de encuentro entre críticos, que no permiten ni el traspaso de conocimiento de quienes están hace años en el oficio a aquellos que recién empiezan, ni que los más jóvenes inviten a los más veteranos a incursionar en nuevas formas de comunicación, ni reflexionar hacia dónde está yendo la función del crítico teatral, o pensar formas complementarias con el investigador teatral.

Quise en este balance de diez años poner el acento no en la particularización de cómo año a año en esta década han cambiado o mutado nombres y medios, sino en esa aparición y familiarización de Internet (con todas sus ramificaciones, que va de la mirada de Ignacio Apolo en su blog Diosa Blanca, a la sección “Felisa comenta teatro”, de Alternativateatral, y al de una joven de 16 años, surgida de Formación de Espectadores, que realiza su labor de crítica en Criticateatral) que permite a cualquier persona expresarse y autotitularse crítico de teatro. Nueva década, nuevos tiempos, nuevos críticos.


Algunos blogs:

de Lucho Bordegaray

www.montajedecadente.blogspot.com

de Meche Martínez

http://vidayamorporlapalabra.blog.arnet.com.ar

de Daniel Gaguine

http://elcaleidoscopiodelucy.blogspot.com

de Nepo Sandkuhl

www.neposandkuhl.blogspot.com

de Soledad Castro Virasoro

www.resenasdecineyvida.blogspot.com

de Alfredo Hopkins

http://jaquematepress.blogia.com

www.agencianan.blogspot.com

de Martín Seijo

www.elgrandiosbrown.blogspot.com

de Silvia Sánchez Urite

www.silviauriteteatro.blogspot.com

de Jorge Montiel

http://vislumbrargentina.blogspot.com

de Romina Soler

www.laventanaarteycultura.blogspot.com

de Mariano Casas di Nardo

http://revistadelay.blogspot.com

de Martha Silva

http://www.tallerlaotra.blogstop.com/

de Mabel Loschiavo

http://revistacartelera.blogspot.com/

De Joud Raad

http://criticasespectaculos.blogspot.com

Algunas páginas web:

Escena 71

Imaginación atrapada

Criticateatral

1 comentario:

Soledad Castro Virasoro dijo...

Muchas veces no somos queridos, justamente por ser parte de una nueva ola, de un grupo que prefiere la honestidad a la academia y el riesgo a la comodidad de simplemente cumplir con lo que se espera de uno.
Más allá de todo, es un honor pertenecer a esta lista.